Linea Oeste

Buzones rojos, de mi corazón

28/08/2026
Buzones rojos, de mi corazón

Los buzones  forman parte del acervo  urbano de nuestra ciudad, porque  se encuentran vinculados con la  identidad de los barrios y la memoria  colectiva  de los vecinos. Los primeros de ellos fueron  de hierro fundido y de forma cilíndrica, importados desde  Inglaterra, su diseño estaba inspirado en el  sistema postal británico, más tarde comenzaron a fabricarse en el país por medio de los Talleres del Fénix de los hermanos Basch,  después otras firmas se sumarían  a esta tarea por ejemplo  los Talleres Vasena  e Hijos,  la Fundición y Metalúrgica Nacional  A. Maculus, los Talleres Metalúrgicos San Martín (TAMET),  etc.

 En  la década del noventa con el auge de los correos electrónicos  y  las nuevas tecnologías cambió la forma de comunicarnos,  fruto de ello los históricos buzones fueron desplazados  y de esa forma fueron víctimas de un olvido  que todo destruye, sin tener en cuenta que fueron durante muchos años una pieza fundamental en el funcionamiento del servicio postal argentino terminaron  vandalizados  con  grafitis y pegatinas, se calcula que llegaron a existir aproximadamente 1450  y  hoy solo quedan en pie 175.

Por iniciativa de las organizaciones vecinales  comprometidas con  la defensa  del patrimonio urbano, se realizaron diferentes  peticiones a las autoridades de la ciudad a fin de recuperarlos,  de este modo la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano comenzó  a realizar un trabajo de  restauración de los mismos.

Los buzones representan  una época, en donde las cartas eran  la principal manera de comunicarse y relacionarse  con el mundo,  su presencia física en las esquinas, con su clásico  color rojo bermellón,  destinado a facilitar su visualización en la vía pública marcaron  un importante  punto de referencia barrial. De este modo forman parte de la cultura porteña, recordemos  al respecto el nombre de un bar  notable “El Viejo Buzón”  ubicado en la esquina  Neuquén y Espinosa, en Caballito, el cual  debe su nombre al antiguo  buzón rojo que se encuentra en la puerta, muy concurrido por los hinchas de Ferro   y  de un café notable “El Buzón” de Nueva Pompeya, un reducto tanguero vinculado a la vida del poeta Homero Manzi, instalado en la esquina de Esquiú y la Avenida Del Barco Centenera, que se encuentra también acompañado por otro buzón.

 Al propio tiempo  existe una distinción cultural creada en el año  1999 destinada a homenajear  a personalidades  destacadas de la cultura popular, el tango, el arte y el periodismo,  conocida como  “la Orden del  Buzón” la cual surgió  inspirándose  en la famosa  Orden del Tornillo, de Benito  Quinquela  Martín y además un tango lo recuerda con el nombre de  “Pobre Buzón”, el cual  fue compuesto en el año 1954 con  música del maestro Carlos di Sarli y letra de Fernando Caprio  y que  en sus versos nos dice:

Pobre buzón... siempre parado en la esquina
recibiendo por tu herida
pedazos de corazón.
Te la pasás noche y día
y acumulás la alegría,
la tristeza o el dolor...

La viveza criolla, esa que prioriza el provecho personal, la astucia y la mentira por encima de las reglas, la moral  y el bien común, también se encuentra presente en los buzones. En ese sentido  tengamos en cuenta, lo que ocurrió en la ciudad de Buenos Aires en el año 1928  cuando por medio de un engaño callejero  o  cuento del tío,  se cometió una estafa, puesto que vendieron un buzón. Todo comenzó en una esquina muy transitada, allí al lado de un buzón se paró una persona y comenzó a cobrar una suma de dinero a quienes  pretendían depositar  una carta, lógicamente todos ellos estaban de acuerdo, el que cobraba y los que pagaban, pues formaban parte de una misma banda de estafadores con distintas funciones,  de esa manera  esperaban  que alguna persona  curiosa e ingenua  preguntara sobre esa situación. Tenían mucha paciencia y esperaron el momento justo, hasta que un  pez  mordió el anzuelo, en ese momento  el  supuesto dueño del buzón comenzó a explicarle  los beneficios económicos que generaba  esa tarea, al mostrar interés, de inmediato empezó  a  mostrarse como  alguien desesperado, que necesitaba dinero en forma urgente, ya que tenía que viajar   al interior  para visitar un familiar enfermo, inmediatamente  le ofreció el  buzón a  un precio de oferta  y  de ese modo concretó la  venta del mismo.

Así  surgió la famosa frase “te vendieron un buzón” y que se utiliza para definir a esas personas que fueron engañadas en su buena fe,  aquellas que depositaron su confianza en el otro, al creer en su palabra y que de esa manera terminaron siendo embaucados  en distintas circunstancias de la vida, desde relaciones  amorosas  hasta en  inversiones bursátiles,  financieras, comerciales,  inmobiliarias, etc.

En los  tiempos actuales las defraudaciones  se modernizaron, ya que son virtuales o digitales,  a través de internet, redes sociales y telefonía, pero la esencia  siempre es la misma apoderarse del dinero ajeno, aprovechándose de la  inocencia de la gente.

También podemos hablar de los buzones electorales, esos que son  utilizados políticamente, para que  el pueblo deposite allí en forma periódica y mediante un sobre, las falsas promesas de amor al  prójimo de los candidatos, algo que  muchos compran pues están llenas de buenas intenciones, luego el paso del tiempo termina poniendo cada cosa en su lugar  y  al no cumplirse con lo prometido comienzan  a florecer en la sociedad , nuevos y renovados espejismos, con metas  engañosas y sueños de poca duración,  pero esa es otra historia.

 

                                                                                                                                                               Jorge Luis Santiso


 
 

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