“En los barrios populares la muerte llega once años antes que en la media nacional”. Así lo comunica el Centro para la Integración Socio urbana (SISUR), organización “dedicada al estudio, la investigación y el diseño de políticas públicas para el desarrollo de territorios inclusivos y sostenibles”.
En uno de sus últimos informes, que pueden encontrarse en www.sisur.ar, da cuenta de la Mortalidad en Barrios Populares. Informa sobre la trágica diferencia que existe entre la tasa de mortalidad de los habitantes de los barrios más vulnerados y el resto de la población: en los barrios populares se vive once años menos.
No se trata de una estricta novedad. De hecho, la base de datos estadística fue tomada del Censo Nacional de 2022. La novedad está en el informe que analiza estos datos y los cruza con los registros de defunciones provistos por el Ministerio de Salud. Dicho de otro modo; esta “muertes anticipadas” no ocurren desde ahora, sino que este estudio revela lo que venía ocurriendo desde hace mucho tiempo.
A principios de 2025 se habló bastante sobre la caída de la tasa de natalidad en Argentina. Esa baja de los nacimientos estuvo construyendo una nueva pirámide poblacional que fue achicando su base (cada vez menos niños y niñas de 0 a 10 años) y ampliando su extremo superior (cada vez más personas que superan los 80 años de edad). Este informe, por su parte, revela que en los barrios populares, la pirámide es otra, que se parece más a la de 1914 que a la actual: se ensancha en los sectores juveniles y la primera adultez, para ir disminuyendo drásticamente después de los 50 años.
Algunas de las conclusiones que publica este informe son las siguientes:
? Mientras que en la población general la edad promedio de fallecimiento es de 71,6 años, en los barrios populares desciende a 60,6, marcando una brecha de 11 años de vida.
? En la población general, los varones fallecen en promedio a los 68,9 años, frente a 59,4 años en barrios populares, marcando una brecha de 9,5 años. En el caso de las mujeres, la edad promedio de fallecimiento es de 74,3 años en la población general y de 62 años en barrios populares; una diferencia de 12,3 años.
? A nivel nacional hay una presencia de 9,1% de personas de 65 a 79 años de edad, mientras que en los barrios populares alcanzan solo el 2,6 %, es decir, 3,5 veces menos. Asimismo, en edades más avanzadas la diferencia se amplía: en Argentina las personas mayores de 80 años, alcanzan el 2,64% del total, mientras que en los barrios populares son apenas el 0,31%, lo que equivale a una proporción 8,5 veces menor.
? El 45% de las defunciones en barrios populares ocurre entre los 60 y 79 años, en contraste con la población general, donde el 41,85 % de las muertes ocurre a los 80 años o más. Esto indica que muy pocas personas alcanzan edades avanzadas en los barrios populares.
? En el período que se conoce como “edad activa”, entre los 15 y los 64 años, se producen el 22,29 % de los fallecimientos entre la población general del país, En los barrios populares, en cambio, el porcentaje trepa al 47,77%. En los territorios más vulnerados muere el doble de personas en plena edad activa (15 a 64 años) que en la media nacional.
? Sólo una minoría de habitantes de barrios populares supera los 65 años. Para el total del país, cada 100 menores de 14 años se cuentan 53 personas de más de 65 años, en los barrios populares no son más que 8.
La falta de servicios básicos, la precariedad laboral, la dificultad de acceder a servicios sanitarios ordinarios y de urgencia, la permanente exposición a infecciones de todo tipo, son algunas de las causas que conducen, a veces de modo invisible pero siempre insoslayable, al deterioro sistemático de la salud. Vivir menos de lo posible, también es producto de la injusticia social.
Redacción Línea Oeste
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