Este artículo nos habla de la evolución del fútbol y de cómo este hecho quedó reflejado en imágenes; todas ellas nacidas a partir de la creatividad del ser humano, mediante diferentes técnicas aplicadas al dibujo, la pintura o la fotografía.
Allá lejos y hace tiempo practicar deporte era un privilegio, que solo disfrutaban las clases acomodadas de la sociedad en sus largos períodos de ocio, pero a fines del siglo diecinueve y comienzos del veinte comenzó a nacer una pasión nacional, que logró unir a la población detrás de una pelota de fútbol. Al respecto podemos decir que fueron los clubes de barrio (esas asociaciones civiles sin fines de lucro, fundadas por los vecinos) junto a las Ligas de Fútbol ( aquellas organizaciones creadas por los trabajadores, en el ámbito laboral) quienes difundieron y acercaron por primera vez este deporte al pueblo. Más tarde durante los primeros gobiernos de Perón, el Estado Argentino promovió al deporte como un derecho social garantizando la infraestructura necesaria para su práctica, así los sectores más vulnerables de la sociedad tuvieron acceso al mismo, recordemos por ejemplo, los “Torneos Infantiles Evita”, nacidos en 1948 para fomentar la inclusión social, la salud y el deporte infantil.
En relación a las entidades deportivas vinculadas a los trabajadores resulta necesario mencionar a la “Liga Ferroviaria”, ya que su aporte fue fundamental para expandir el fútbol por el interior del país; porque estuvo integrada por equipos que representaban a diferentes estaciones, talleres y líneas del tren, fruto de ello es que en la actualidad, muchos clubes de fútbol llevan el ADN del riel.
Por otra parte podemos citar a la “Liga Bancaria de Football” fundada un 17 de marzo de 1913, por iniciativa de mi abuelo materno, José Manuel Lage, quien fue su primer presidente. Ese día desde la oficina donde trabajaba en el Banco Germánico de la América del Sud tomó una decisión, al invitar a los delegados de once clubes de bancos a una reunión, que se realizaría en la biblioteca del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, para discutir y decidir democráticamente la constitución de una Liga, sentando sus bases y objetivos. Con el paso del tiempo y al incorporar otras disciplinas deportivas, en el año 1920 cambiaría su denominación, para convertirse finalmente en la Asociación Bancaria Argentina de Deportes. Esta Liga estableció un precedente entre los trabajadores bancarios, dado que fue un verdadero ejemplo a seguir que marcaría el futuro, su espíritu democrático basado en el diálogo, la tolerancia, el consenso y el respeto por el bien común sembró una semilla de esperanza, que de alguna forma incidiría años más tarde, en el nacimiento del sindicato bancario, fundado un 6 de noviembre de 1924 con el nombre de Asociación Bancaria Nacional.
Fue pionera en la organización amateur del deporte bancario argentino y sudamericano, al unificar los intereses deportivos de los trabajadores bancarios y crear vínculos de hermandad y solidaridad con los empleados bancarios uruguayos; que estaban nucleados en la “Federación Bancaria de Deportes” (fundada un 10 de diciembre de 1917 en Montevideo). A esta Institución se la consideraba también como la chispa inicial o punto de partida que daría nacimiento en 1925 a la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias de ese país y de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay en 1942. De este modo comenzarían a disputarse entre ambas organizaciones, los clásicos partidos de futbol bancario rioplatense, por lo tanto el deporte pasaría a ser una escuela de vida y un vínculo de unión entre los pueblos.
A continuación analizaremos una foto de F. Ferrari, del año 1915, que nos muestra al equipo de fútbol del “Club Bellas Artes” y un cuadro de Antonio Berni pintado en 1937, titulado “Club Atlético Nueva Chicago”.
En lo que respecta a la fotografía podemos ver a los integrantes de ese equipo, con una vestimenta de diferente diseño, lo que nos indica la falta de recursos económicos de los deportistas, eso no fue un impedimento para ellos, ya que las ganas de jugar a la pelota superaba este tipo de inconvenientes. En el centro de la misma aparece lo más importante, la pelota de tiento custodiada por los jugadores, como si fuera un verdadero símbolo sagrado, no olvidemos que eran épocas del fútbol amateur (esta palabra proviene del francés, que a su vez deriva del latín “amator” y significa aquel que ama) cuando se jugaba por amor a la camiseta, el honor del barrio o el sentido de identidad y pertenencia a colegios, fábricas, bancos, gremios, estaciones ferroviarias, etc. y no por dinero.
En canchas construidas a pulmón por los socios se disputaban los partidos, donde imperaban principios y valores como la caballerosidad deportiva, el respeto a los rivales dentro y fuera del campo de juego, el compañerismo, la amistad, la participación inclusiva y el juego limpio por encima del rédito económico. En esos tiempos la pelota no se manchaba, ya que el Dios dinero todavía no se había apoderado de ella; lógicamente con el paso del tiempo todo cambiaría, primero con el amateurismo marrón y luego con el profesionalismo, hasta convertir este deporte en un gran negocio.
En relación al cuadro “Club Atlético Nueva Chicago” cabe destacar que este oleo de gran tamaño (184,8 x 300,4 cm.), fue pintado por el artista plástico Antonio Berni (1905-1981) en el año 1937. Esto sucedió durante la década infame, aquella que estuvo azotada por la crisis económica, el fraude electoral y la corrupción política de los gobiernos conservadores. Al contemplarlo aparece una escena profundamente criolla, que se encuentra marcada por el realismo social, con unos pibes de barrio llenos de entusiasmo y camisetas de distinto colores rodeando a una pelota de cuero, la escena se completa con un barrilete y unas sandías a sus costados.
Este entorno nos lleva al pasado, puesto que nos hace recordar aquel 1 de julio de 1911 cuando un grupo de jóvenes del barrio de Mataderos, se reunió sobre un puente de madera, debajo del cual corría el arroyo Cildáñez o de la Sangre ( llamado así debido al vertido masivo de sangre y otros desechos al mismo, producto de la faena del ganado vacuno y otras reses, que se realizaba en la zona) para fundar el “Football Club Los Unidos de Nueva Chicago”. De igual manera esta obra pictórica nos conduce a la infancia, cuando todos anhelábamos tener la pelota de cuero N° 5, algo que solo podíamos conseguir a partir de un regalo de reyes o de cumpleaños; la otra forma era mediante una colecta realizada entre los amigos del barrio, mientras tanto las ganas de patear una pelota no se detenían, con alpargatas, zapatillas o descalzos, porque todo era válido para jugar, desde una pelota de trapo hasta esa legendaria pulpito de goma.
Esta pintura fue adquirida finalmente en el año 1942 por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) durante una misión de adquisición de arte latinoamericano y se encuentra actualmente en Estados Unidos.
Tal vez para comprender la esencia del futbol es necesario evocar una película argentina del año 1951 “El Hincha” que fue filmada en distintos escenarios deportivos, pero el principal fue el viejo estadio de Platense, ubicado en la intersección de la Avenida Crámer y la calle Manuela Pedraza, de la ciudad de Buenos Aires. Este film fue protagonizado por Enrique Santos Discépolo, su último trabajo en vida, quien interpretó a un trabajador mecánico llamado “El Ñato” quien posterga su vida personal por su club, un genuino hincha del “ Victoria Football Club”, quien defendía desde la tribuna y con mucho fervor sus colores, pero que termina decepcionado y abatido por las actitudes de los jugadores profesionales y los dirigentes.
Al finalizar este film aparece un momento mágico, es que al pasar por un potrero recupera la alegría, al ver unos chicos jugando a la pelota. En ese momento entiende que el verdadero fútbol no muere en los escritorios o en los contratos comerciales, sino que renace de forma amateur en la pasión de los niños y en el sacrificio desinteresado de los hinchas; aquellos que dan todo por el club sin esperar nada a cambio.
Una gran verdad que nos invita a reflexionar sobre la importancia que tiene el deporte amateur en la comunidad, al igual que los clubes barriales, auténticos bastiones de contención social, construcción colectiva y esfuerzo compartido.
Jorge Luis Santiso
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